Fray
Juan Carlos Moya Ovejero, ofm
A las hermanas contemplativas OSC, OIC y TOR,
A los hermanos y hermanas de la OFS
Queridos hermanos y hermanas: paz y bien.
En vísperas de la celebración
de “la fiesta de las fiestas” (2C 199) me quiero unir a todos vosotros para dar gracias a Dios por el don inefable
de su Hijo Jesucristo. La Vida se hizo visible (cf. 1Jn 1,2) y nosotros somos testigos
privilegiados de este acontecimiento. Jesús nos muestra con su encarnación el rostro
de Dios, un rostro de niño en el que se concentran todas las esperanzas del universo.
Toda nuestra persona se orienta en estos días a la acogida sencilla, silenciosa,
emocionada, cálida, de este niño.




























