Este año 2026 hemos sido favorecidas con acontecimientos que deben habernos ayudado a fortalecer nuestra fe y a seguir creciendo en nuestra vocación.
Es cierto que, caminamos junto a los hermanos de nuestro mundo que sufren infinidad de desgracias: guerras, terremotos, incendios, hambre, esclavitud, violación de los derechos fundamentales de las personas…. Nuestra preocupación constante han de ser ellos y nuestra vida y oración deben estar entregadas a su servicio.


