A toda la Orden de los Hermanos Menores, a las Hermanas Clarisas y Hermanas Concepcionistas, a las Hermanas de los Institutos afiliados, a los laicos de nuestra Familia.
Estimados Hermanos y Hermanas
¡Que el Señor les dé la paz!
Con el corazón conmovido y agradecido, me dirijo a todos ustedes en este momento que la Iglesia y el mundo entero lloran el fallecimiento del Papa Francisco, el primer Pontífice de la historia que ha elegido el nombre de nuestro Seráfico Padre. Dicha opción, hecha la misma tarde de su elección, reveló desde el principio la orientación de su pontificado: un retorno siempre nuevo a la sencillez evangélica, a la Iglesia cercana a los pobres, a la primacía de la misericordia y al encuentro con cada persona humana.














































