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Estimadas Damas pobres de Santa Clara, ¡Que el Señor os de Su paz!
“¡Oh Señor Dios! Aquí me han dejado sola contigo, en este lugar”. Probablemente habéis reconocido en este grito la expresión de abandono que brota del corazón de nuestra Madre Santa Clara en aquella noche de Navidad del 12521 ahora que, inmovilizada a causa de su grave enfermedad, no podía unirse con sus hermanas para celebrar el Nacimiento del Señor. ¿Cómo no ver en transparencia el lamento de Jesús durante su agonía en el huerto de los olivos?
