En memoria del Santo Padre el Papa Francisco
A la atención de los Hermanos y hermanas de la Familia Franciscana
En memoria del Santo Padre el Papa Francisco
A la atención de los Hermanos y hermanas de la Familia Franciscana
A toda la Orden de los Hermanos Menores, a las Hermanas Clarisas y Hermanas Concepcionistas, a las Hermanas de los Institutos afiliados, a los laicos de nuestra Familia.
Estimados Hermanos y Hermanas
¡Que el Señor les dé la paz!
Con el corazón conmovido y agradecido, me dirijo a todos ustedes en este momento que la Iglesia y el mundo entero lloran el fallecimiento del Papa Francisco, el primer Pontífice de la historia que ha elegido el nombre de nuestro Seráfico Padre. Dicha opción, hecha la misma tarde de su elección, reveló desde el principio la orientación de su pontificado: un retorno siempre nuevo a la sencillez evangélica, a la Iglesia cercana a los pobres, a la primacía de la misericordia y al encuentro con cada persona humana.
FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
Queridas hermanas el Señor Resucitado os de su paz:
Comienzo
este saludo de Pascua con sentimientos encontrados, en este día grande y alegre
por ser Lunes de Pascua, pero a la vez triste por la muerte de nuestros Santo
Padre el Papa Francisco.
No
lo esperábamos después de verlo ayer bendiciendo a todo le mundo en su
bendición Pascual. Pero ha sido llamado a la casa del Padre en este día.
Creo que nada es por casualidad y todo es providencial. Podía haber sido ayer, pero no el Señor quiso que nos diera su Bendición y que nos sintiéramos como cada año, enviados por el Papa a seguir proclamando que el Señor, vive en medio de nosotros y que la luz del Resucitado llena de esperanza toda tiniebla en este mundo.
LEÍDA POR EL CARDENAL GIOVANNI BATTISTA RE
Basílica de San Pedro
Sábado Santo, 19 de abril de 2025
Es de noche cuando el cirio pascual avanza lentamente hasta el altar. Es de noche cuando el canto del himno dispone nuestros corazones al gozo, pues la tierra brilla “inundada de tanta claridad, el fulgor del Rey eterno venció la tiniebla que cubría el orbe entero” (cf. Pregón pascual).
Hermanas y hermanos:
¡El Crucificado ha resucitado! La Vida resplandece. Él es portador de Paz para toda criatura.
Volvemos a celebrar este tiempo
fuerte de Cuaresma que nos invita a la Conversión.
En hebreo bíblico esta palabra tiene una traducción que nos puede ayudar a la hora de considerar este término y su repercusión en nuestra vida “tesubah”: que significa dar la vuelta, cambiar de dirección, invertir el rumbo. Este verbo tiene un significado muy concreto que significa que lo que antes tenías delante de la cara, ahora lo tienes detrás. Cuando el profeta Oseas habla en su libro, de la mujer que, habiendo sido infiel a su marido, llega un momento en el que dice “me volveré a mi primer marido”, utiliza este verbo “tesubah”. Si antes la mujer caminaba hacia sus amantes (sus ídolos) ahora está llamada a dar la vuelta y a volver a Dios. También cuando habla que Dios se vuelve a nosotros, utiliza el mismo verbo. Podemos decir que Dios se convierte a nosotros, nos abre el camino del encuentro.
Queridos hermanos y hermanas:
Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» ( 1 Co 15,54-55). Jesucristo, muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf. Jn 10,28; 17,3) [1].
Queridas hermanas Pobres de Santa Clara: Paz y Bien.
Con el mes de marzo iniciamos una vez más nuestro camino cuaresmal, donde intentamos sembrar con los de cerca, y con los que toman contacto con nosotras, la virtud teologal de la esperanza.
El pasado día 1 de marzo, realizó su consagración al Señor, con la profesión de Votos Solemnes, nuestra hermana Sor Clelia Amati Kimati, natural de Moshi, Tanzania, en el convento de Santa Mª de Jesús en Sevilla.
Que el Señor que la llamó, siga concediéndole su gracia y perseverancia para realizar en ella su designio de amor.