"Bienaventurados los que encontraré en su santísima voluntad porque la muerte segunda nos le hará mal”
San Francisco de Asís
El pasado 16 de febrero, descansó en los brazos de la Misericordia Divina, nuestra hermana Sor Inmaculada de la Eucaristía Doblado Lavado, en la fraternidad de Nuestra Señora de las Mercedes de Badajoz, a los 96 años de edad y 77 de Vida Consagrada.
¡Qué difícil es realizar y relatar una sencilla reseña de una monja pequeña de estatura y una vida longeva, pero un corazón grande y un espíritu joven hasta el final de su vida, y que con su sencillez derramó el buen perfume de Cristo por toda nuestra ciudad!
En la comarca de las Vegas Altas del rio Guadiana, nos encontramos, Guareña, tierra de poetas, lugar acogedor, donde el 11 de octubre de 1929, nació Julia Doblado Lavado, dentro del seno de la familia cristiana de Victoriano y Catalina, siendo la séptima hija de su matrimonio.
Bautizada el 27 de octubre de 1929. En su infancia fue una niña piadosa, madura e inteligente, muy alegre y sociable con sus vecinos. Recibió la Confirmación el 20 de mayo de 1935
Una vocación nacida en un primer viernes de marzo, cuando Julia devotísima de Ntro. Padre Jesús de la Espina, visitó la iglesia de las Descalzas, para rezar al Nazareno y besar el pie de la imagen. Una señora le dijo que el Cristo concedía en este día las tres gracias que se le pidiese. Ella después de terminar su segunda petición, no sabía por cuál debía de pedir y le dijo al Cristo que le diera vocación, como así sucedió.
Ahora tocaba discernir en dónde. Ella tenía contacto con las religiosas Adoratrices de esta ciudad, donde ya había quedado con ellas para concretar su vocación; pero el Señor tenía otros planes… las hermanas del Monasterio de las Descalzas la invitan a asistir a la Profesión Religiosa de su paisana, Sor Angelina del Carmen, naciendo aquí la vocación a la llamada de ser Hermana Pobre de santa Clara.
Julita, con 16 años de edad, cumplió su deseo el 8 de septiembre de 1946, Festividad de la Natividad de la Virgen María, ingresando en este convento de Clarisas Descalzas. El día 9 de marzo de 1947 recibió el Hábito de las Hermanas Pobres de Santa Clara, recibiendo el nombre de Sor Inmaculada de la Eucaristía. Hizo la Profesión Temporal, el 10 de marzo de 1948 y se consagró para siempre a Jesucristo el día 10 de marzo de 1951 con la Profesión Solemne, hasta el día de hoy.
Sor Inmaculada fue una mujer de un espíritu grande, firme, clara, sencilla, inteligente, de una intuición extraordinaria, humana, emprendedora, culta. Mujer de fe y de una gran confianza en la Providencia divina.
Su vida religiosa ha sido marcada por el sufrimiento físico, moral y espiritual, que con fortaleza, firmeza y seguridad, soportó, afrontando los momentos de adversidad y de crítica. Con su sencillez no temió a quien se le pusiese por delate, para cumplir la voluntad de Dios, que fue el lema en toda su vida consagrada.
Sirvió a la comunidad como Abadesa, (durante 24 años descansando los trienios establecidos), Maestra de novicias ejemplar, pasando también por los diferentes oficios de responsabilidad que hay en la comunidad.
El Señor le concedió grandes dotes para la música, sido una de las mejores organistas de nuestra Federación Bética. Sus piezas en el órgano, hablaban de todo lo que ella llevaba en su corazón, decía que “tocaba para el Señor”. Don que mantuvo hasta su ancianidad.
Fue una religiosa autodidacta. Continuamente se le veía con una lectura prolongada de la Sagrada Escritura, de la espiritualidad Franciscana, y de todo aquello que le ayudaba a crecer en su contacto con Dios.
Disfrutaba en comunidad con la lectura de la Regla de Santa Clara, y las CC. GG. que le daba un toque especial a la hora de explicarla. Amante de la vida fraterna: nos inculcaba con frecuencia que estuviéramos muy unidas en el amor, y una y otra vez nos decía el mandamiento del amor: “Amaos unos a otros, como Yo os he amado”. Pasábamos unos recreos muy alegres con su simpatía y el don del buen humor.
A ella agradecemos de corazón como nos inculcó la devoción a la Divina Misericordia, la Coronilla y los Primeros Viernes de mes.
Un alma grandemente Eucaristía. ¡Cómo disfrutaba cantar a Jesús en el Sagrario! Mariana, sobre todo en la devoción a la Inmaculada Concepción.
Una mujer de su tiempo. Buscaba estar al día de las noticias y las hacia suyas para llevarlas a la oración. Tenía un don muy especial para dar consejo, y muchas personas acudían a ellas en el torno.
En su camino terrenal fijó, sus ojos, la mente y el corazón en el Hijo de Dios para volverse como él pobre, humilde, amorosa, mansa… supo ir muriendo y dando gracias, gozando de la proximidad del encuentro con Cristo.
“Si mueres con él en la cruz de la tribulación, poseerás las moradas eternas en el esplendor de los santos” 2Cta. Cl 21
El viernes 6 de febrero de 2026, estando con la Comunidad en el coro bajo para el rezo de Vísperas, sufrió un Ictus, siendo trasladada en ambulancia hasta el HUB, donde permaneció hasta su fallecimiento, el 16 de febrero de este año, en el VIII Centenario de la Pascua de San Francisco de Asís.
La Misa de Exequias se celebró el 17 de febrero de 2026, en nuestra iglesia, a las 18.00 h. Siendo presidida por D. Feliciano Leál Cáceres, Visitador Religioso de nuestra diócesis y concelebrada por varios sacerdotes a quienes agradecemos su presencia, así como a todos los que pasaron a despedir y orar por nuestra hermana. También nuestra gratitud a nuestra madre Presidenta Sor Isabel por su presencia y cercanía y a todos los que nos habéis acompañado con vuestra presencia y oración.
Escuchemos por breves momentos en nuestro interior: ¡Que hermosa melodía habrá siempre en el cielo! Sor Inmaculada se ha llevado el órgano hasta las moradas eternas para seguir con sus alabanzas continuas a la Santísima Trinidad. El camino de la Belleza de la contemplación transformante donde para ella ha sido un encuentro deseado y de gozo.
Madre Inmaculada: “gracias, porque el Señor, te creó, te pensó y te consagró”.
Gracias por ser nuestra amiga, madre, consejera y apoyo espiritual. Te queremos y te agradecemos por cuanto has sido en cada una de nuestra historia personal y de edificación en este Monasterio de Ntra. Sr. de las Mercedes, tanto a nivel espiritual como por sus dones que siempre ha sabido poner al servicio de la comunidad.
Hermana, descansa de tus fatigas en la paz y el gozo de tu Esposo Jesucristo. Amén.
Una vocación nacida en un primer viernes de marzo, cuando Julia devotísima de Ntro. Padre Jesús de la Espina, visitó la iglesia de las Descalzas, para rezar al Nazareno y besar el pie de la imagen. Una señora le dijo que el Cristo concedía en este día las tres gracias que se le pidiese. Ella después de terminar su segunda petición, no sabía por cuál debía de pedir y le dijo al Cristo que le diera vocación, como así sucedió.
Ahora tocaba discernir en dónde. Ella tenía contacto con las religiosas Adoratrices de esta ciudad, donde ya había quedado con ellas para concretar su vocación; pero el Señor tenía otros planes… las hermanas del Monasterio de las Descalzas la invitan a asistir a la Profesión Religiosa de su paisana, Sor Angelina del Carmen, naciendo aquí la vocación a la llamada de ser Hermana Pobre de santa Clara.
Julita, con 16 años de edad, cumplió su deseo el 8 de septiembre de 1946, Festividad de la Natividad de la Virgen María, ingresando en este convento de Clarisas Descalzas. El día 9 de marzo de 1947 recibió el Hábito de las Hermanas Pobres de Santa Clara, recibiendo el nombre de Sor Inmaculada de la Eucaristía. Hizo la Profesión Temporal, el 10 de marzo de 1948 y se consagró para siempre a Jesucristo el día 10 de marzo de 1951 con la Profesión Solemne, hasta el día de hoy.
Sor Inmaculada fue una mujer de un espíritu grande, firme, clara, sencilla, inteligente, de una intuición extraordinaria, humana, emprendedora, culta. Mujer de fe y de una gran confianza en la Providencia divina.
Su vida religiosa ha sido marcada por el sufrimiento físico, moral y espiritual, que con fortaleza, firmeza y seguridad, soportó, afrontando los momentos de adversidad y de crítica. Con su sencillez no temió a quien se le pusiese por delate, para cumplir la voluntad de Dios, que fue el lema en toda su vida consagrada.
Sirvió a la comunidad como Abadesa, (durante 24 años descansando los trienios establecidos), Maestra de novicias ejemplar, pasando también por los diferentes oficios de responsabilidad que hay en la comunidad.
El Señor le concedió grandes dotes para la música, sido una de las mejores organistas de nuestra Federación Bética. Sus piezas en el órgano, hablaban de todo lo que ella llevaba en su corazón, decía que “tocaba para el Señor”. Don que mantuvo hasta su ancianidad.
Fue una religiosa autodidacta. Continuamente se le veía con una lectura prolongada de la Sagrada Escritura, de la espiritualidad Franciscana, y de todo aquello que le ayudaba a crecer en su contacto con Dios.
Disfrutaba en comunidad con la lectura de la Regla de Santa Clara, y las CC. GG. que le daba un toque especial a la hora de explicarla. Amante de la vida fraterna: nos inculcaba con frecuencia que estuviéramos muy unidas en el amor, y una y otra vez nos decía el mandamiento del amor: “Amaos unos a otros, como Yo os he amado”. Pasábamos unos recreos muy alegres con su simpatía y el don del buen humor.
A ella agradecemos de corazón como nos inculcó la devoción a la Divina Misericordia, la Coronilla y los Primeros Viernes de mes.
Un alma grandemente Eucaristía. ¡Cómo disfrutaba cantar a Jesús en el Sagrario! Mariana, sobre todo en la devoción a la Inmaculada Concepción.
Una mujer de su tiempo. Buscaba estar al día de las noticias y las hacia suyas para llevarlas a la oración. Tenía un don muy especial para dar consejo, y muchas personas acudían a ellas en el torno.
En su camino terrenal fijó, sus ojos, la mente y el corazón en el Hijo de Dios para volverse como él pobre, humilde, amorosa, mansa… supo ir muriendo y dando gracias, gozando de la proximidad del encuentro con Cristo.
“Si mueres con él en la cruz de la tribulación, poseerás las moradas eternas en el esplendor de los santos” 2Cta. Cl 21
El viernes 6 de febrero de 2026, estando con la Comunidad en el coro bajo para el rezo de Vísperas, sufrió un Ictus, siendo trasladada en ambulancia hasta el HUB, donde permaneció hasta su fallecimiento, el 16 de febrero de este año, en el VIII Centenario de la Pascua de San Francisco de Asís.
La Misa de Exequias se celebró el 17 de febrero de 2026, en nuestra iglesia, a las 18.00 h. Siendo presidida por D. Feliciano Leál Cáceres, Visitador Religioso de nuestra diócesis y concelebrada por varios sacerdotes a quienes agradecemos su presencia, así como a todos los que pasaron a despedir y orar por nuestra hermana. También nuestra gratitud a nuestra madre Presidenta Sor Isabel por su presencia y cercanía y a todos los que nos habéis acompañado con vuestra presencia y oración.
Escuchemos por breves momentos en nuestro interior: ¡Que hermosa melodía habrá siempre en el cielo! Sor Inmaculada se ha llevado el órgano hasta las moradas eternas para seguir con sus alabanzas continuas a la Santísima Trinidad. El camino de la Belleza de la contemplación transformante donde para ella ha sido un encuentro deseado y de gozo.
Madre Inmaculada: “gracias, porque el Señor, te creó, te pensó y te consagró”.
Gracias por ser nuestra amiga, madre, consejera y apoyo espiritual. Te queremos y te agradecemos por cuanto has sido en cada una de nuestra historia personal y de edificación en este Monasterio de Ntra. Sr. de las Mercedes, tanto a nivel espiritual como por sus dones que siempre ha sabido poner al servicio de la comunidad.
Hermana, descansa de tus fatigas en la paz y el gozo de tu Esposo Jesucristo. Amén.
Sor Mª
Esperanza de Jesús Menacho López, osc
Fraternidad
de Ntra. Sra. de las Mercedes, Badajoz
